1.1. MP3

El MP3 (MPEG Layer-3) ha tenido un gran éxito desde su aparición en Internet, porque consigue una buena calidad de sonido consumiendo mucho menos espacio que el formato WAV: hasta 10 veces menos espacio (es decir, cada minuto de grabación viene a ocupar 1Mb). El aparente milagro se originó en el Instituto Fraunhofer de Munich y se produce porque el MP3 aplica un algoritmo de compresión que elimina todas las frecuencias que ha registrado la grabación, pero que el oído humano no es capaz de percibir (o al menos no lo percibe o, mejor, le pasa desapercibido a la gran mayoría de las personas). También elimina aquellos sonidos que por su baja intensidad, en comparación con otros que suenan simultáneamente, queden "enmascarados" y no seamos capaces de discernirlos. Es decir, el MP3 ocupa menos espacio porque elimina datos que para nosotros resultan irrelevantes.

Otra característica interesante del MP3 (que también tienen otros formatos de compresión) es que a cada archivo puede añadírsele toda una serie de datos sobre la grabación (título álbum, título tema, artista, etc). Estas etiquetas se conocen con el nombre de ID3. Existen dos versiones (la segunda permite introducir más información) y pueden editarse con programas como por ejemplo IDE3-TagIT o The GodFather entre otros muchos. Así se pueden gestionar mejor los archivos.

En la codificación de un archivo WAV al formato MP3 (o a cualquier otro formato comprimido) pueden establecerse distintos niveles de calidad, en función de un serie de parámetros como son:

  • Frecuencia de muestreo.
  • Canales (estéreo o mono).
  • Tasa de bits (Bit rate). La tasa de bits se suele establecer en kbits por segundo. Normalmente se emplea una tasa de 128 kbits/s con los que un minuto de música ocupa un Mb. Pero existen tasas de bits superiores (hasta 320 kbit/s) que incrementan la calidad y lógicamente el tamaño de los archivos. Pero en vez de una tasa de bits constante (Constant Bitrate), que se mantenga igual durante toda la conversión, puede aplicarse también una tasa de bits variable (Variable Bitrate o VBR). Así el sonido es analizado y, en función de su complejidad, lo codifica empleando más o menos tasa de bits. En este caso, también podría establecerse el valor mínimo y máximo entre los que se debería mover dicha tasa variable.

En un principio, para trabajar con el formato MP3 surgieron varios tipos de programas:

  • Rippers: se encargaban de grabar en formato WAV en el disco duro del ordenador las pistas de un CD audio (CDA) reproducido en el CD-ROM del ordenador (para realizar la operación inversa estaban los Grabbers).
  • Encoders: se encargaban de realizar la codificación del formato WAV al MP3 (para hacer el proceso contrario estaban los Decoders).

Hoy en día, todas estas funciones asignadas a distintos programas se suelen incorporar en una única aplicación informática. Más aún, muchas veces los programas permiten realizar los procesos de un modo directo, sin que nosotros seamos conscientes de los pasos intermedios. Por ejemplo, podemos decirle a uno de estos programas que nos extraiga el audio de un CD y lo guarde como archivos MP3 (como proceso intermedio habrá realizado la extracción del audio del CD, pasándolo al formato WAV). O también cuando utilizamos un programa de grabar CDs y le decimos que elabore un CD audio, a partir de archivos MP3 (como paso intermedio habrá convertido previamente los archivos MP3 en formato WAV).

Gracias al MP3 se hizo posible que el audio pudiera llegar a Internet en momentos donde la calidad, velocidad y precio de las conexiones convertían en una locura enviar o descargar una canción de 5 minutos en formato WAV (50Mb). Sin embargo, esta facilidad para subir y bajar canciones ha puesto en el ojo del huracán a este formato de compresión, debido al intercambio de música con derechos de propiedad y que gracias a ciertos programas permiten la conexión directa entre ordenadores de distintos usuarios (programas P2P, Peer to Peer, que traducido vendría a ser algo así como de tú a tú, de igual a igual, dado que cada ordenador conectado puede actuar como cliente y como servidor).

La gran polémica comercial que ha desatado el formato MP3 por la piratería musical es todavía más comprensible, si tenemos en cuenta que este formato no incorpora ninguna tecnología para gestionar derechos digitales. Es decir, no es posible evitar que un archivo MP3 pueda ser copiado y distribuido. Es lógico entonces que haya mucho interés en desarrollar y difundir sistemas de compresión alternativos al MP3.